China dejó de ser el basurero del mundo

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Desde el 1 de enero el gigante asiático no recibe más los residuos reciclables de Europa y EEUU. China había estado procesando casi la mitad de las exportaciones mundiales de desperdicio de papel, plástico, metales y textiles usados, pero desde el 1 de enero de este año decidió no ser más el basurero del planeta.

Millones de toneladas llegaban a China provenientes de Europa y EE.UU. principalmente, que ahora enfrentan el costoso desafío de redefinir el destino de sus reciclables.

En el 2016, China importó siete millones de toneladas sólo de residuos plásticos, según indicó la Asociación de Residuos Plásticos de China. En julio de ese año, el país notificó a la Organización Mundial del Comercio (OMC) que pretendía prohibir algunas importaciones de basura y argumentó que la medida era necesaria para proteger el medioambiente y mejorar la salud pública.

En el distrito Guiyu en la ciudad de Shantou, donde se acumulan plásticos y basura electrónica que son clasificados con mínimas medidas de seguridad, hay un elevado índice de cáncer entre sus habitantes y ríos contaminados.

Además, los funcionarios chinos se quejaron de que gran parte del material reciclable que recibió el país del extranjero no se había limpiado adecuadamente o estaba mezclado con materiales no reciclables.

Es por eso que ahora, el país vetó la importación de 24 categorías de desechos de material reciclable y desechos sólidos, que hasta ahora reutilizaba para sus propios embalajes y manufacturas, incluyendo residuos no clasificados de papel y el tereftalato de polietileno (PET) de baja calidad que se utiliza en las botellas de plástico.

Además, el aumento del consumo que se viene produciendo en China le resulta suficiente para autoabastecerse de la producción nacional de desechos, que creció a 190 millones de toneladas, frente a 300 millones de EE.UU.

La prohibición de China ha provocado “un gran desajuste en el flujo de productos reciclables de todo el mundo”, dijo Steve Frank, propietario de dos plantas que recolectan y clasifican 220.000 toneladas de materiales reciclables cada año en Oregon.

El primer mundo deslocalizó gran parte de sus desechos reciclables trasladándolos al gigante asiático y, hasta tanto instrumente sistemas propios más eficientes para transformar sus desechos, se prevé que los envíe a países del sudeste asiático como Tailandia, Vietnam, Camboya, Malasia, India y Pakistán.

Arnaud Brunet, director general del Buró Internacional de Reciclaje (BIR), le dijo a la revista Recycling International que cree que este año será un "momento decisivo" para la industria de reciclaje y "que no habrá marcha atrás, que nuestra industria tiene que cumplir, adaptarse y encontrar opciones alternativas para el largo plazo".

La Unión Europea (UE) planea proponer un impuesto sobre las bolsas y empaques de plástico, y anunció que para el 2030, quiere que todos los envases de plástico sean reciclables o reutilizados. Para eso lanzó una nueva estrategia que involucra el diseño desde su origen y se centra en los plásticos de un solo uso, como envases o botellas.

El sector del plástico aporta 1,5 millones de empleos a la UE. "Hay urgencia en actuar sobre los plásticos porque tienen consecuencias muy negativas no solo en el medioambiente sino también en nuestra salud", declaró el eurocomisario de Medioambiente, Karmenu Vella. "Creo que es una buena oportunidad para que incrementemos nuestras capacidades de producción en Europa", señaló.

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, se comprometió a eliminar los residuos que se pueden evitar en un período de veinticinco años, e instó a los supermercados a disponer de “pasillos libres de plásticos” en los que toda la comida se venda a granel sin empaque.

Lo cierto es que varios países ya están sufriendo la acumulación de productos reciclables de plástico y teniendo que pagar para deshacerse de ellos, como es el caso de Reino Unido, Canadá, Irlanda, Alemania y otros tantos países europeos, mientras buscan nuevos mercados a donde exportar su basura. “Puede haber mercados alternativos, pero aún no están listos”, dijo Emmanuel Katrakis, secretario general de la Confederación de Industrias Europeas de Reciclaje en Bruselas.

Los expertos creen que una respuesta inmediata a las sorpresiva medida de China podría ser la incineración o los rellenos sanitarios, pero ambas posibilidades son nocivas para el medioambiente.

La contaminación de plásticos ha captado la atención mundial en los últimos años. Varios documentales muestran cómo las bolsas y botellas de plástico que terminan en el océano matan peces, tortugas y otras criaturas marinas, lo que obligó a los gobiernos a establecer reglas más estrictas.

Para Simon Ellin, director ejecutivo de la Asociación de Reciclaje en el Reino Unido, la solución es producir menos y fabricar productos reciclables de mejor calidad.

De los países europeos, en el 2016 Alemania derivó 1,5 millones de toneladas de residuos plásticos a China y Hong Kong.

Según Greenpeace, desde el 2012, Gran Bretaña exportó 2,7 millones de toneladas de plásticos a China, suficiente como para llenar 10.000 piletas olímpicas

En 2017, Estados Unidos exportó 13,2 millones de toneladas de desechos de papel y 1,42 millones de toneladas de desechos plásticos.