Pilas recargables: ¿por qué elegirlas?

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Las pilas recargables se pueden reutilizar varias veces antes de desecharlas

Nuestras vidas evolucionan para ser cada vez más digitales. Esto significa que nuestros electrónicos van mutando para funcionar con menos desperdicios, electricidad y baterías descartables. Pero sin embargo, las pilas desechables no terminan de escapar al espacio cotidiano: relojes, juguetes, controles remotos, cámaras de fotos y calculadoras agotan su uso muy rápido y por eso deberíamos pensar en un uso alternativo: pilas recargables o secundarias.

Lo que diferencia una pila desechable de una recargable es que la vida útil de la última no termina una vez que se agota. Las pilas recargables se pueden reutilizar varias veces antes de desecharlas, disminuyendo el impacto ambiental (se calcula que una pila recargable puede sustituir hasta unas 300 pilas descartables). De esta forma, el uso de pilas recargables minimiza la generación de residuos con los tóxicos concentrados en las pilas desechables, como el manganeso, el níquel, cinc, mercurio y el cadmio. Las pilas más peligrosas son aquellas que contienen mercurio y cadmio. Si se tiran a un vertedero sin controles especiales, o si se queman en una incineradora inadecuada, el agua de la lluvia puede arrastrar esos metales hacia tierra y cursos de agua que llegan a ríos y el mar. Aunque estos componentes están también presentes en las pilas recargables, siguen siendo preferibles porque pueden reciclarse con mayor facilidad, mientras que las desechables no tienen tratamiento en muchos países: ¡por eso es importante reducir su uso al máximo!

Además, las pilas y baterías recargables significan un ahorro económico interesante, siendo que pueden llegar a tener una duración de hasta dos años y medio en promedio, y unos diez su correspondiente cargador.