Coactiva vuelve a ANIR: valorización energética con sello circular

Coactiva vuelve a ANIR: valorización energética con sello circular

Coactiva regresa a ANIR en una etapa clave para la gestión de residuos en Chile. La compañía, filial de Polpaico Soluciones, se ha consolidado como un actor relevante en valorización energética a través del coprocesamiento, aportando una mirada complementaria al reciclaje tradicional y ampliando las alternativas para residuos complejos.

Pero ¿qué hace exactamente Coactiva? En palabras simples, su gerente general, Enrique Peralta, lo explica así: “Coactiva es una empresa chilena, filial de Polpaico Soluciones, que se dedica a darle una segunda vida a los residuos industriales que no se pueden reciclar de forma tradicional”. En vez de terminar en vertederos o rellenos sanitarios, esos residuos se transforman en combustibles alternativos que se utilizan en la fabricación de cemento en la planta de Polpaico en Cerro Blanco.

Ese proceso —el coprocesamiento— permite que residuos con poder calorífico sean acondicionados y utilizados en el horno cementero Polpaico, reemplazando combustibles fósiles como el petcoke. “Es una alternativa para no generar más emisiones y evitar los rellenos”, señala Peralta. Además, destaca un atributo diferenciador: “En contraste con otros valorizadores energéticos, Coactiva puede certificar que el residuo fue utilizado. En términos prácticos el residuo deja de serlo, termina siendo un condimento clave para producir cemento”.

Valorización energética: complemento necesario

Desde Coactiva subrayan que la valorización energética no compite con el reciclaje, sino que lo complementa, especialmente cuando se trata de residuos que no tienen salida material viable. “Coactiva es una alternativa al relleno sanitario”, afirma Peralta, enfatizando que muchos plásticos y embalajes no reciclables terminan igualmente en vertederos si no existen soluciones intermedias.

En el contexto de la Ley REP, la empresa se posiciona como un actor estratégico para residuos complejos o no reciclables. “Ya en el tratamiento de NFU se acepta el coproceso como cumplimiento de las metas de valorización energética, creemos que eso se puede ampliar con algún rango razonable a otros tipos de residuos”, plantea, agregando que, de lo contrario, esos materiales inevitablemente terminarán depositados en vertederos, en contradicción con el espíritu de la ley.

Los beneficios ambientales son concretos: reducción de emisiones de metano asociadas a rellenos sanitarios, disminución del uso de combustibles fósiles y aprovechamiento integral del residuo, sin generación de cenizas secundarias, ya que estas se incorporan al clínker del cemento.

Innovación y vínculo territorial

En los últimos años, Coactiva ha impulsado inversiones en tecnología para ampliar el tipo de residuos que puede tratar, incluyendo equipamiento para residuos de establecimientos de salud (REAS), que luego de ser esterilizados pueden ingresar al coproceso.

También ha fortalecido su vínculo con el territorio. La empresa ha desarrollado un espacio de reciclaje en Til Til, ha trabajado con recicladores de base certificándolos y ha apoyado iniciativas como un punto limpio móvil operado por la municipalidad. “Tenemos un vínculo muy cercano con la comunidad de la zona donde operamos”, destaca Peralta, enfatizando la transparencia y el diálogo permanente con vecinos y organizaciones locales.

Mirada de futuro

Hacia adelante, la compañía busca ampliar su presencia en sectores como energía y minería, desarrollando tecnología “made in Chile” para tratar residuos de alta escala. Además, ya están abordando los desafíos asociados al fin de vida útil de componentes de energías renovables como la eólica y la solar.

En paralelo, Coactiva aspira a que el marco regulatorio reconozca formalmente el rol de la valorización energética en distintos flujos de residuos no reciclables, más allá de los NFU.

Volver para construir en conjunto

El regreso a ANIR no es casual. Coactiva ya fue parte del gremio y hoy decide reincorporarse convencida de que los desafíos del sector no se resuelven de manera aislada. “Volver a ser parte de ANIR responde a la convicción de que los desafíos en gestión de residuos y economía circular no se resuelven de manera individual, sino de forma colaborativa”, afirma Peralta.

Y añade una reflexión que resume el espíritu de esta nueva etapa: “Ya no estamos en tiempos donde guardarse know how entrega alguna ventaja, estamos en los tiempos de abrir espacios, de conversar y buscar aliados, de actuar con la fuerza que da estar unidos para conseguir avances en la legislación”.

En un país donde cerca del 80% de los residuos aún termina en vertederos, la reincorporación de Coactiva a ANIR refuerza la necesidad de sumar todas las soluciones disponibles —reciclaje, valorización material y energética— bajo una lógica colaborativa. Su retorno no solo amplía la mirada del gremio, sino que aporta experiencia técnica, datos reales de operación y una convicción clara: la economía circular se construye trabajando juntos.