Rodrigo Frías Soto, gerente de Operaciones de Rilesur: “No solo gestionamos residuos, sino que logramos que vuelvan a ser parte de un nuevo ciclo productivo”

Rodrigo Frías Soto, gerente de Operaciones de Rilesur: “No solo gestionamos residuos, sino que logramos que vuelvan a ser parte de un nuevo ciclo productivo”

Desde Paillaco, en la Región de Los Ríos, Rilesur lleva más de 15 años conectando la industria con la agricultura a través de la valorización de residuos orgánicos. Con aproximadamente 15.000 hectáreas beneficiadas anualmente mediante la aplicación de compost, la empresa se incorpora a ANIR para aportar su experiencia y contribuir al desarrollo de una industria con mayores capacidades de valorización.

La historia de Rilesur comenzó en 2009, cuando Clemente Heinrich y Bruno Hott identificaron una oportunidad en un problema que afectaba a distintas industrias del sur de Chile: grandes volúmenes de residuos orgánicos terminaban en sitios de disposición final, pese a que podían aprovecharse para mejorar los suelos agrícolas.

Lo que inicialmente fue un servicio de retiro y transporte de lodos evolucionó hacia un modelo de valorización que hoy permite transformar residuos provenientes de las industrias acuícola, láctea, cárnica, cerealera y cervecera en compost.

“Queríamos ir un paso más allá y encontrar una forma de transformarlos en algo útil”, recuerda Rodrigo Frías Soto, gerente de Operaciones de Rilesur, al explicar el origen de la planta de compostaje ubicada en Paillaco.

La primera prueba de este modelo se realizó en los propios campos de sus fundadores. “Aplicamos el compost en nuestros propios campos y los resultados fueron excelentes, tanto en la fertilización como en la recuperación de los suelos. Esa experiencia nos dio la confianza para seguir creciendo y llevar esta solución a otros agricultores del sur”.

Una industria que devuelve valor a los suelos

Actualmente, Rilesur ofrece un servicio que abarca desde el retiro y tratamiento de residuos orgánicos industriales hasta la producción y aplicación de compost. Su operación incorpora procesos de caracterización, acondicionamiento y compostaje controlado, junto con mecanismos de trazabilidad y seguimiento técnico para asegurar la calidad del producto final.

Para Rodrigo, el valor de este trabajo va mucho más allá de gestionar los residuos de una empresa. “Creemos que la valorización de residuos no termina con su tratamiento, sino cuando estos materiales pueden reincorporarse de manera útil y segura, contribuyendo a una gestión más sostenible de los recursos”.

Esta visión ha permitido a Rilesur conectar dos actividades productivas fundamentales para el sur del país. Los materiales orgánicos que antes se enviaban a disposición final hoy pueden regresar a los campos, aportando nutrientes y materia orgánica a los suelos agrícolas.

Los desafíos para seguir creciendo

Aunque Chile ha avanzado en políticas como la Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos (ENRO 2040), desde Rilesur consideran que todavía existen desafíos importantes para consolidar esta industria.

“Desde nuestra experiencia, las principales barreras se relacionan con la insuficiente infraestructura de valorización, la necesidad de contar con mayor certeza regulatoria, procesos de autorización más eficientes y mayores incentivos para que las industrias prioricen la valorización por sobre la disposición final”.

Frente a este escenario, la empresa busca fortalecer sus capacidades y proyectar su experiencia hacia otros territorios. “Una meta central es potenciar la planta como referente de un modelo replicable en otros territorios”, explica Rodrigo.

La relación con las comunidades también forma parte de este desarrollo. A través de su Programa de Relacionamiento Comunitario, Rilesur mantiene vínculos con organizaciones sociales, establecimientos educacionales y comunidades de su entorno, promoviendo proyectos de desarrollo local y educación ambiental.

Una nueva mirada para ANIR

La incorporación de Rilesur a ANIR representa una oportunidad para sumar la experiencia de una empresa que ha desarrollado su modelo de valorización desde las necesidades productivas y ambientales del sur de Chile.

“Nos motivó incorporarnos a ANIR la posibilidad de contribuir a una agenda común que fortalezca el reciclaje y la valorización de materiales en Chile. Los gremios cumplen un papel fundamental como interlocutores ante las autoridades, aportando experiencia técnica a la discusión de políticas públicas y promoviendo condiciones que permitan desarrollar el sector”.

Con más de 15 años de trayectoria, Rilesur busca seguir demostrando que la valorización de residuos orgánicos puede generar oportunidades para la industria, la agricultura y los territorios.

Como resume Rodrigo: “Creemos que Rilesur puede aportar una mirada particular desde su experiencia conectando la gestión de residuos industriales con la agricultura, demostrando que la valorización no termina en el tratamiento, sino cuando esos materiales vuelven a tener un uso productivo”.