Senaril: gestión especializada de materiales descartados complejos para avanzar en economía circular
Con una propuesta enfocada en la gestión integral de materiales descartados industriales, la empresa se incorpora a ANIR aportando experiencia en flujos complejos, trazabilidad y valorización.
Bajo una mirada técnica y operativa, Senaril se posiciona como un actor especializado en la gestión de materiales descartados industriales, particularmente aquellos de mayor complejidad, como los residuos peligrosos regulados por el DS 148. Su gerente general, Gonzalo Carrasco, resume su propósito de manera clara: “ayudamos a las empresas a hacerse cargo de sus materiales descartados de manera responsable, cumpliendo la normativa vigente y transformando un problema ambiental en una oportunidad de valor”.
Desde esta base, la compañía ha desarrollado soluciones que no solo abordan el cumplimiento normativo, sino que avanzan hacia modelos de economía circular, integrando valorización, trazabilidad y eficiencia operativa en sus procesos.
De la disposición a la valorización
Uno de los ejes centrales del trabajo de Senaril es cambiar la lógica tradicional de gestión. Más allá de la disposición final, la empresa promueve activamente la reutilización, el reciclaje y la valorización energética.
En términos prácticos, esto implica transformar distintos flujos en nuevos recursos. “Recuperar y transformar un material descartado en un elemento con una segunda vida”, explica Carrasco. Ejemplos concretos incluyen la regeneración de aceites usados, la recuperación de metales contaminados o el tratamiento de materiales industriales para reducir su peligrosidad y permitir su valorización.
Este enfoque no solo reduce impactos ambientales, sino que también permite disminuir costos de disposición y generar nuevos ciclos productivos, integrando estos materiales a nuevas cadenas de valor.
Especialización en flujos industriales complejos
Senaril trabaja con una amplia gama de materiales provenientes de procesos industriales, incluyendo aceites lubricantes usados, lodos de estaciones de servicio, aguas contaminadas con hidrocarburos y flujos del sector naval, entre otros.

La correcta gestión de estos materiales es crítica. Según Carrasco, su manejo inadecuado puede generar riesgos significativos para la salud, además de contaminar suelos, aguas y aire. A esto se suma el impacto reputacional y legal para las empresas que no cumplen con la normativa.
Por ello, la compañía ha desarrollado un modelo que combina transporte autorizado, tratamiento especializado, trazabilidad completa y asesoría técnica, asegurando cumplimiento y control en todas las etapas del proceso.
Desafíos sectoriales y soluciones adaptadas
La experiencia de Senaril abarca distintos sectores productivos, cada uno con desafíos específicos. En minería, por ejemplo, destacan los altos volúmenes y la complejidad de los materiales; en el ámbito naval, las exigencias internacionales y el manejo de contaminantes; mientras que en el sector agrícola existe un importante potencial de valorización de subproductos y materiales orgánicos.
Frente a este escenario, la empresa ha desarrollado soluciones a medida, incorporando logística especializada y alternativas de valorización adaptadas a cada industria.
Ley REP: exigencias y oportunidades
La implementación de la Ley REP representa un cambio estructural en la gestión en Chile, elevando los estándares técnicos y operativos del sector. Desde la perspectiva de Senaril, uno de los principales desafíos es la trazabilidad obligatoria y el cumplimiento de metas de valorización.
“Se requiere integrar sistemas robustos de registro, seguimiento y reporte, que permitan articular a generadores, gestores y sistemas de gestión”, explica Carrasco. En este contexto, la empresa proyecta un rol relevante como operador técnico, especialmente en flujos como los aceites lubricantes usados, que comenzarán a regirse por esta normativa en los próximos años.
Brechas y desafíos estructurales
A nivel país, uno de los principales desafíos es cerrar la brecha entre la generación de materiales descartados y la capacidad de valorización existente. Entre las principales limitaciones, Senaril identifica el déficit de infraestructura especializada, las complejidades logísticas del transporte de residuos peligrosos y la falta de estandarización en los procesos de valorización.
A esto se suman debilidades en la trazabilidad y en la gestión documental, aspectos clave para asegurar cumplimiento y transparencia.
Frente a este escenario, Carrasco enfatiza la necesidad de avanzar hacia sistemas integrados que combinen cumplimiento normativo, eficiencia operativa y valorización efectiva.
Tecnología como habilitador
La incorporación de tecnología es otro elemento clave en la estrategia de la compañía. Desde sistemas de trazabilidad digital hasta tecnologías avanzadas de tratamiento, Senaril ha apostado por soluciones que permitan optimizar procesos y asegurar cumplimiento verificable.
Entre las aplicaciones destacan la regeneración de aceites, la recuperación de solventes, la estabilización de materiales complejos y el uso de analítica de datos para identificar oportunidades de mejora.
Proyección y rol en la industria
De cara al futuro, Senaril proyecta su desarrollo en tres ejes principales: la especialización en flujos complejos, su integración en sistemas de gestión REP y el fortalecimiento de capacidades de valorización.
El objetivo es avanzar desde un modelo centrado en la disposición hacia uno enfocado en la recuperación de valor, incorporando nuevas tecnologías y alianzas estratégicas.
Trabajo gremial y aporte a ANIR
La incorporación a ANIR responde, según Carrasco, a la necesidad de participar activamente en la construcción de estándares del sector. “Creemos que estos espacios permiten incidir técnicamente en políticas públicas, compartir buenas prácticas y articular cadenas de valor para la valorización”, señala.
Desde su experiencia, Senaril busca aportar al fortalecimiento de la industria, elevando los estándares en la gestión de materiales industriales complejos, especialmente en ámbitos como trazabilidad, cumplimiento normativo y valorización.
Con ello, la empresa se posiciona como un actor relevante para enfrentar uno de los principales desafíos del país: integrar materiales descartados complejos a la economía circular, asegurando al mismo tiempo control de riesgos y cumplimiento ambiental.